
El Allosaurus es un género de dinosaurios terópodos alosáuridos (dentro del grupo Carnosauria), que vivieron a finales del período Jurásico, hace aproximadamente 156 y 144 millones de años en lo que hoy es Norteamérica y Europa. Se han encontrado varias especies aunque la más conocida es el Allosaurus fragilis de Estados Unidos.
En 1877 se denominó el Allosaurus por Othniel Charles Marsh. El nombre genérico está compuesto de las palabras griegas αλλος (allos, "extraño") y σαυρος (sauros, "lagarto"), en referencia a su vértebra diferente a la de todos los dinosaurios conocidos hasta ese momento y a su naturaleza reptiliana. El epíteto específico fragilis proviene del Latín for "frágil", refiriéndose a la ligera construcción de la vértebra.
Era un carnívoro bípedo con garras y patas masivas, balanceadas por su pesada cola. Su cráneo curvo provisto de dientes aserrados era característico de sus bajas crestas irregulares, sobre y delante de los ojos. A pesar de haber sido un temible cazador relativamente grande no pesaba mucho, como un rinoceronte indio moderno.
Fue el depredador grande más común en lo que hoy es Norteamérica, de hecho es famoso por ser el dinosaurio carnívoro más abundante y común en el registro fósil con cerca de 60 especímenes y unas cuantas docenas de ellos bien preservados. El gran número de alosaurios encontrado en un mismo sitio hace pensar que tenían una cierta vida en grupo.
Al igual que cualquier otro carnívoro, los alosaurios también consumían carroña cuando se les presentaba la oportunidad. Usaban el olfato como principal medio para detectar su alimento, a juzgar por el gran desarrollo de los lóbulos olfativos en comparación con el resto del cerebro.
En cuanto al método de caza, es muy probable que prefiriesen la emboscada. Aunque podían alcanzar grandes velocidades, no podían mantener éstas durante una larga carrera, por lo que preferían esperar agazapados en el bosque a que la presa llegara a su alcance. Con sus tres garras prensiles en cada mano, se servían para aferrarse a su presa, mientras que utilizaban sus potentes mandíbulas, capaces de ejercer más presión que las de un cocodrilo, para matarla por asfixia.





